Opinión

En una calle de Boa Vista, decenas de venezolanas acuden al oficio de la piel cuando ya sienten que nada de lo que hacen puede proveerles lo necesario para la vida.

Después de que esperaron seis horas por el combo de alimentos en la sede del 1-7-1 en San Félix, la directora de Educación, Brizeida Quiñones, les anunció la prórroga de la entrega de comida para este martes en la mañana.

La dirigencia sindical guarda esperanzas de que el tardío desembolso del gobierno por concepto de insuficiencia presupuestaria permita levantar la medida, pero la planta refinadora de alúmina está paralizada desde el 23 de septiembre de 2017, de modo que no tiene recursos para sostenerse. Esta decisión implica, prácticamente, un cierre técnico indefinido en tiempos de crisis económica.

Vecinos de este sector de San Félix protestaron por nueve horas este martes para exigir a Hidrobolívar el servicio de agua que no tienen desde hace dos años. La situación empeoró desde el 3 de enero, cuando dejaron de recibir agua los sectores vecinos, de los que se abastecían.

Dos personas permanecen apresadas desde el viernes, luego que protestaran junto a los vecinos del sector Libertador de Upata, debido a la falta del servicio de agua y comida.

LA ONG Provea sostiene que la erosión de los derechos sociales de los venezolanos y la desesperación de millones de familias por falta de alimentos atizan un estallido social cuyas consecuencias para los derechos humanos serían impredecibles.

Tanto autoridades como vecinos aseguran que los saqueos de esta semana en Ciudad Guayana son producto de la desesperación ciudadana por no tener seguridad alimentaria ni vislumbrar soluciones cercanas a la hiperinflación, desabastecimiento e incumplimiento de la entrega de bolsas del CLAP.

La manifestación se tornó agresiva al obstaculizar buena parte del trayecto con piedras de gran tamaño a la altura del sector Angosturita, lo que propicia accidentes y hasta robos de vehículos.

Solo una de las ocho fue en Puerto Ordaz, de vecinos de Colinas de Unare. El resto se concentró en distintos puntos de San Félix, reclamando además pernil, entrega de juguetes y tiques del bono Niño Jesús.

Habitantes de Las Malvinas, Francisco de Miranda y Brisas de Macagua fueron los únicos en ser atendidos luego de un ciclo de protestas diarias, de lunes a jueves, tanto en San Félix como en Puerto Ordaz.



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